A lo lejos, por el sendero arbolado, veo llegar a los voluntarios del Centro Mundial. El sonido del roce de sus pisadas con las piedrecitas del camino pareciera irse integrando rítmicamente al canto de los pájaros. Algunos vienen con los vestimentas típicas de sus países de origen mientras que otros simplemente llevan trajes discretos pero dignos de la ocasión.
Detrás de un naranjo aparece una pareja colombiana en blanco, rojo y amarillo. Entre las flores de geranio, me parece ver a una familia de la India con sus saris de seda en tonos turquesa y ocre mientras que los chicos de Filipinas avanzan en azul y plateado entre los álamos. Finalmente también veo llegar a un chileno, con una sonrisa de oreja a oreja, un sombrero de huaso y un poncho rojo con negro. Todos se ven radiantes, conversan animadamente y al encontrarse con los amigos se saludan con un abrazo o simplemente con una cariñosa sonrisa.
Los voluntarios vienen de cientos de países y culturas distintas. Uno de los propósitos comunes que los reúne a todos en este lugar es dedicar un tiempo de sus vidas a servir en el Centro Mundial Bahá’í.
Uno de los senderos hacia el Santuario de Bahá'u'lláh
En total, entre los visitantes como yo y los voluntarios del Centro Mundial, somos quizás unas mil personas en Bahjí. Estamos esperando que comience la celebración del Nacimiento de de Bahá’u’lláh.
El Santuario de Bahá’u’lláh se ubica en Bahjí, muy cerca de la ciudad de Akká. Para los bahá’ís este es el lugar más sagrado del Mundo. Aquí están sepultados los restos sagrados de Bahá’u’lláh, el fundador de la Fe Bahá’í. El Santuario está rodeado de jardines que Soghi Effendi diseñó y que junto a un grupo de amigos comenzó a plantar con sus propias manos. El diseño consiste en nueve senderos que como un abanico irradian desde el Santuario hacia una línea semicircular. Entre los senderos camas de hierba, flores, suculentas, plantas y árboles de todo tipo adornan y refrescan los espacios adyacentes al Santuario.
Cada sendero está cubierto por pequeñas piedrecitas de diferentes colores. Por lo que leí en el libro "Shoghi Effendi- Recollections" las piedras de los senderos blancos fueron recolectadas en las playas del Mar de Galilea, mientras que las de los senderos rojos están son restos de tejas trituradas proveniente de casas en demolición. A mi me encanta recorrer los jardines en silencio, escuchando sólo el característico crujido de las pisadas al rozar estas piedrecitas multicolor.
Las camas de flores en forma de estrella son elementos distintivos de los jardines bahá'is
Ya han pasado más de tres años desde ese día. Recientemente los días 21 y 22 de octubre del 2017 millones de personas en todo el mundo inspirados en la vida y enseñanzas de Bahá’u’lláh celebramos el bicentenario de Su nacimiento. Para ver fotos y videos de estas celebraciones pueden pasar por aquí.
Más info:
- El libro "Shoghi Effendi-Recollections" fue escrito por Udo Giachery.
- Este post pertenece a la iniciativa #BahaiBlogging. Escribimos durante noviembre inspirados en las enseñanzas de la Fe Bahá'í. Los temas son tan diversos como nosotros mismos. En mi caso son textos breves y fotos de mi peregrinaje a los lugares sagrados bahá'ís. Todos los textos que he escrito hasta ahora pueden verlos aquí.